Lo primero que la joven hizo fue buscar a su hermana en el cuarto, le indicó al indio con un ademan que se mantuviera fuera y entro de golpe sin medir delicadezas, Irene se encontraba escribiendo su diario y se sobresaltó ante la aparición repentina de su hermana
_ Hermana hay que armar un bolso urgente, pocas cosas lo esencial, nos iremos
_ ¡¡¿que?!! ¿a donde?
_ No preguntes luego te explico_ Edith de inmediato se dirigió al ropero para sacar un pañuelo grande al cual abrió sobre la cama y comenzó a colocar cosas, Irene aun se encontraba sin moverse y absorta hasta que la imagen de Aukan se asomo por cerca de la puerta, altivo y firme causando pánico en la niña
_ ¡¡hay no!!...¡¡nos van a llevar cautivas!!_ Se acerco hasta Aukan junto sus manos en señal de petición y le dijo_ Por favor señor no nos lleve_ El lanzó una mirada a Edith quien se acerco enseguida a su hermana para hablarle
_ Nos iremos con el por petición del abuelo Irene, son de confianza, creo que otros indios quieren atacar la alborada
_ ¿y no es de su gente?
_ No,es otra tribu señorita, Los Aruma_ Irene se quedo boquiabierta ante la contestación del indio y luego se dirigió a su hermana
_ Ya veo por que te gusta hablar con el
_ Caya y ve a preparar tus cosas que no hay tiempo_ La joven cita haciendo caso a su hermana se dispuso a armar sus cosas.
Mientras en la biblioteca Elisabeth y santos estaban centrados en su lectura tratando de ignorarse cuando Justo entro con brusquedad a pasos largos
_ Santos larga la lectura hay problemas_ El y su esposa se levantaron de inmediato del sillón
_ ¿Que sucede?_ El anciano observo por sobre el hombro de su hijo evaluando la reacción de su muy desesperante nuera
_ Una tribu de indios quiere atacar la estancia, tenemos que proteger a las mujeres.
_ ¡¡¡dios santo!!!_ Grito la mujer exaltada entrando en pánico al instante
_ ¿Que propones que hagamos? ¿Que hacemos con ellas?_ Santos trataba de mantener la calma pero su mano derecha temblorosa y la falta de fuerza de su voz denotaba miedo
_ Mande a llamar al general García pero no se cuando llegara, puede que sea muy tarde para entonces, así que lo único que se me ocurre es enviarlas con un hombre de mi entera confianza.
Aukan iso su aparición justo en ese momento seguido de Edith e Irene.
_ El es hijo del cacique Minchequeo, Aukan Wayrá, pertenece a lo que queda de la nobleza de los Capayanes
_ ¿nobleza? ¡¡¿nobleza?!!, es un indio que clase de broma es esta_ Dijo la mujer exasperada
_ Señora, mi padre representa la autoridad máxima para mi tribu así como ustedes tienen a sus políticos, tanto el como yo hemos sido instruidos y tenemos la moral suficiente como para no ser considerados salvajes como usted cree_ El joven indio dejo sin respiración a todos ante su respuesta y capacidad de expresión, inclusive Elizabeth quedo pasmada hasta que logró reaccionar
_ De ninguna manera iré con usted, me quedaré con mi esposo_ Edith al denotar tal falta de interés a sus hijas causó una reacción espontanea
_ Muy bien madre entonces yo me iré con el
_ ¡¡Te as vuelto loca hija, claro que no lo aras!!_ La joven se acerco a su madre y le contesto con una serenidad cargada de enojo respondiendo le
_ Demaciado tarde, ya me decidí_ Y se dirigió a la puerta de salida, seguida de Aukan e Irene quien estaba totalmente dispuesta a seguir a su hermana
_ ¡¡Santos di algo!!_ Golpeo la mujer con su puño la espalda de su esposo
_ ¡¡Cállate ya!!, confió en el plan de mi padre_ Por primera vez Santos había alzado la voz de esa manera a Elisabeth quien sorprendida ante su reaccion se desvalanseo de tal forma que tuvo que dejarse caer sobre el sillón. En estos terminos Justo dió una última mirada a su hombre de confianza cargada de fe y responsabilidad y este a su vez le respondió con la misma intensidad luego abrió las puertas con efusividad emprendiendo el camino de tierra, ambas jóvenes casi corrían para seguir los largos pasos que ejecutaba su protector, el constantemente miraba a los lados haciendo extraña señales con los brazos. Una vez hubieron llegado hasta los caballos cercano al arroyo , otro indio se les acerco las miró sorprendido y luego comenzó una charla con Aukan al cual no podían entenderlo, luego se alejo con agilidad a paso acelerado
_ ¿Que es lo que ha dicho?_ El indio con cara de poca paciencia la tomo del codo y la llevó bruscamente a un lado lejos de su hermana
_ Esto no es ninguna broma, si planeas un acto de rebeldía para calmar tu desasosiego repentino te recomiendo que te vuelvas, no pienso cargar con histeriqueos de niña mimada_ La joven lo observo fijamente en silencio por unos breves segundos y luego le contesto
_ Si ya acabaste con tu erronea apreciacion te agradeceria que emprendamos el viaje lo mas antes posible, no me gusta perder el tiempo_ Se reunió nuevamente con su hermana y luego tomó un caballo por si sola y subió en él olvidando todo modismo de dama_ ¿subes Irene?_ Dijo a su hermana dandole la mano para ayudar a que se montara atras de ella.
_ ¿que te ha pasado?_ Le susurro Irene al oído impresionada de su acto
_ No voy a dejar que crea que soy una pobre niña mimada_ Le respondio con firmeza aun sosteniéndole la mirada al indio quien la observaba a lo lejos con el seño fruncido, de inmediato y con una agilidad extraordinaria monto el caballo que no llevaba ningún tipo de montura.
Cruzaron el arroyo y pronto estuvieron cabalgando sobre un relieve bastante desparejo de tierra entre medio de arboles altos y con poca visibilidad ya que el sol estaba pronto a caer, en el trayecto se les unieron dos indios más quienes iban a ambos lados de las muchachas, Aukan iba al frente, Edith lo observaba, montaba siempre con la espalda y los hombros firmes, con porte de conquistador como si no le temiera a nada, aquella imagen de él la inquietaba pero a la vez le atraía de un modo que no podía dejar de observarlo, en el fondo de sus pensamientos se imaginaba yendo en el caballo con el como la noche que se lo encontró fuera de su casa, jamas imagino que un hombre pudiera causarle tales sensaciones en su pecho, no era lo que le habían enseñado, nunca nadie le contó de aquellas febriles sensaciones que ahora experimentaba con intensidad cada vez que lo tenía cerca, observaba también sus brazos desnudos, fuertes músculos que jamás había logrado divisar debajo de los trajes largos de los caballeros de Bs As. De repente cuando subió la mirada se encontró con la de Aukan quien se había girado a observarla así que con disimulo ella posos sus ojos hacia otra dirección. Se sentía acorralada ante el echo de que era incapaz de fingir y que sus gestos y actitudes solían dejarla en evidencia siempre. ¿Como aria para evitar ser descubierta por los ojos de Aukan? no quería que el se percatara des pensamientos, debía aprender a fingir.
Se detuvieron cerca de un lago, ya era imposible continuar ya que el sol había desaparecido dando paso a la luna creciente, Edith e Irene bajaron de sus caballos abrasadas a su mismas con frió por el rocío que empezaba a caer, los tres indios encendieron una fogata y acomodaron unos troncos para sentarse frente al calor del fuego, los dos desconocidos farfullaban en su lengua y reían como si hubieran echo una seguidilla de chistes, Edith observaba con disimulo a Aukan quien miraba el fuego sentado en su tronco, parecía muy pensativo y concentrado hasta que sus ojos se alzaron y nuevamente cruzaron miradas, bruscamente el se levanto y se sentó a su lado
_ Hay algo que quiero decirte_ Respiro y haciendo una pausa prosiguió_ Si vuelves a mirarme así, no respondo de mi_ Edith se quedó abrumada ante las palabras del joven indio ya que no comprendía en que sentido se lo había dicho.
_ No puedo quitarme los ojos Aukan acostúmbrate a ellos
_ ¿Tus ojos?_ Miro hacia abajo y sonrió levemente_ tus ojos de hoy no son los mismos de ayer
-¿y como son hoy?
_ Fuertes, intensos, rebeldes
_ Entonces has visto mas de lo que yo vi hoy sin embargo no te lo reprocho como lo has echo tu
_ ha!, no fué un reproche_ y nuevamente se volvió a su sitio dejando a Edith bajo una avalancha de pensamientos y sensaciones. Aquel sería un duro viaje
martes, 14 de julio de 2015
domingo, 12 de julio de 2015
CAPITULO 5
El desayuno en la alborada aquella mañana fue algo silencioso Edith sabia que se encontraría en problemas si todo el mundo se enteraba el motivo de por qué no estuvo en su cama la noche anterior. Inclusive Irene estaba callada, Edith trataba de no ver a su abuelo, como si sus ojos pudieran delatarla y aunque el parecía apacible y con sus pensamientos lejanos la joven no pudo evitar encontrarse con él luego de terminado el almuerzo.
_ Solo había ido al baño abuelo_ Se excuso algo molesta
_ me quede esperando en los pasillos que comunica con el baño y no te vi pasar
_ ¿Cuánto tiempo te quedaste allí?
_ Lo suficiente como para saber que usted señorita me está mintiendo ¿Dónde estaba?
_ Yo…yo
_ ¡Don Justo!_ Los sorprendió el llamado de Fátima, que para suerte de Edith su abuelo debió abandonar el interrogatorio _ Él está aquí_ Dijo por lo bajo la mujer de trenzas, El anciano miro sobre su hombro para darle una última mirada a su nieta y se retiró
_ Que se me hace que esto se está por poner muy peligroso_ Comento Irene a sus espaldas en medio del corredor de alfombras rojas q conducía a las habitaciones
_ No es…lo que parece
_ Edith lo veo en tus ojos, él te busca, tu lo buscas
_ ¡No es verdad!_ Irene la tomó de las manos ante su negativa
_ Entonces mírame y dime que no quieres volver a ver más a ese indio
_ ¡¡Un indio!!_ La voz de la negra María sonó con horror casi retumbando en el pasillo.
_ Al fin lo encuentro don Justo_ Dijo Aukan bajando de su caballo blanco mientras el hombre se acercaba a él lentamente por delante de Fátima
_ Sin creo que ha venido a mi casa en más de una ocasión ¿no?_ El joven advirtió una segunda intención tras su pregunta
_ sí, pero no lo encontré _ Respondió con inocencia
_ Sin embargo si te encontraste con mi nieta ¿verdad?_ Aukan comprendió entonces la suspicacia con la cual Justo le hablaba
_ En realidad solo fue coincidencia_ contesto con la misma inocencia que antes
_ Si eso mismo me dijo ella
_ L a verdad es que, en la ultima ocasión fue intención mía hablar con ella_ A Fatima se le desorbitaron los ojos a tanta sinceridad sin embargo se mantenía callada
_ Me podrías contar con que motivo_ le inquirió Justo con pasividad
_ Sabe de mi mal carácter, su nieta el día que la traje de regreso se dirigió mal conmigo, solo quería dejarle en claro algunas cosas
_ ¿y han quedado claras?
_ Creo que si
_ Me dejas más tranquilo Aukan, sabes estuve preocupado porque Edith se mostraba muy extraña
_ Entiendo pero he venido a hablarle de otra cosa, la tribu Aruma, como sabe nuestros enemigos están demasiado silenciosos, y nos estamos inquietando, sabe usted que aún no han dado el tercer aullido
_ Si eso me ha traído desvelos últimamente_ Comento el anciano
_ Bueno mi gente cree que un ataque se dará pronto y el centro puede ser su casa Justo
_ Me lo imaginaba, nos odian y tienen motivos
_ No Justo, ellos se odian a sí mismos, es sabido que el hombre huinca nos arrebato todo pero no son todos iguales y lo hemos comprobado con usted que nos a permitido permanecer aquí, nos protegió de la casería del blanco y nos ha enseñado mucho, ellos simplemente no quisieron aceptarlo cuando nos brindo su ayuda pero no se preocupe así como nosotros le debemos también vamos a cumplirlo, apostaré a mi gente en los alrededores de Alborada bajo sol y luna el que se atreva a querer entrar …tendrá que pensarlo dos veces
_ Se lo agradezco mucho Aukan, esta situación me preocupa demasiado, más por mi familia y creo que lo mejor será que ellos se vallan antes de que esto se convierta en tierra de guerra
_ ¡NO!_ Tanto Fatima como Justo se sorprendieron de su reacción, inclusive el mismo Aukan se mantuvo absorto hasta que pudo explicarse con claridad ante su ímpetu_ Si ellos salen de Alborada corren el riesgo de ser atacados en el camino, de hecho los favorecería
_ ¡¡MALDICIÓN!!, estamos acorralados
_ Solo trate de mantener la calma en su familia que nosotros nos encargaremos de lo demás, confíe en nosotros_ Justo puso una mano en el hombro de su amigo y le contesto
_ Confió en ustedes, lo más valioso de esa casa son ellos.
_ ¡¡Pero un indio mi niña!! ¡¡ ¿Cómo se le ocurre?!!_ María llevaba sus enormes y toscas manos a la cabeza con los ojos desorbitados
_ Ya te lo dije nana, fue solo casualidad
_ Si pero como lo cuentas , es una casualidad premeditada
_ ¿y que esperaba que hiciera? que lo dejara congelarse ahí afuera sin escucharlo
_ Que dios me perdone niña pero esos son salvajes, y si, lo hubieras dejado ahí que se haga de piedra antes que corresponderle la charla, mira si Don Justo los hubiera visto se hubiera armado un tremendo revuelo
_ Si pero no paso nana y tranquilízate que no volverá a pasar más_ Esa afirmación la dejo insatisfecha aunque de su boca hubiera sonado con tanta seguridad
_ Entonces no se hable más del asunto, tengo que servir el almuerzo.
Edith temía volver a enfrentarse con su abuelo, pero para su fortuna él pareció olvidar completamente el asunto, y de hecho el apareció en el almuerzo con mucho ánimo y simpatía que la descolocaron por completo, estaba segura de que más temprano Justo estaba que se lo llevaba el diablo, pero por otro lado se sentía un poco mas aliviada.
Wampu hermano mayor de Aukan se encontraba con su grupo alrededor del fuego cuando el sol comenzaba a desaparecer en el horizonte, Aukan se unió a ellos preocupados mientras que los demás hacías chistes y decían cosas sin sentido
_ Este no es momento de bromas, hay que planear como cubriremos la zona esta noche, hermano Wampu pensé que ya estarían todos listos
_ Tranquilo Aukan usaremos la táctica de siempre, conocemos por demás a los “Aruma”, les ganamos muchas veces.
_ Si pero presiento que esta vez es diferente_ Wampu se levanto de la rueda tomo a su hermano sonriendo y lo llevó a un lado para hablarle apartado de los demás. Él era un joven muy considerado y respetuoso cuando se trataba de su familia a diferencia de su hermano menor sabia como tratar ciertos asuntos con más tacto
_ Lo que noto de diferente es que estas más preocupado que de costumbre y eso es decir mucho ¿Qué hay haya que te preocupa?
_ Hay que defender a mucha gente en esa casa
_ ¿hay alguien en particular que te interesa?_ Wampu alzo las cejas en un gesto muy chistoso
_ ya sabes hay que defender a Justo y su gente
_ He oído que tiene una nieta
_ Ya ya ya!! Mucha charla y sin sentido hay que prepararnos.
Edith necesitaba desesperadamente verificar la situacion en la casa, tenía un presentimiento que la inquietaba a si que salio a recorrer los corredores y ver que hacia cada mienbro de la familia. Su abuelo mostraba que todo estaba bien sin envargo algo que decia que ocultaba una preocupacion mayor de inmediato aquel pensamiento se prendio al recuerdo de que aun no había escuchado el tercer aullido y las palabras de Justo la tarde que le dijo "el aullido significa que tienen un objetivo" entonces Edith entre medio de tantas tribulaciones se percato del peligro inminente, los indios atacarían a la Alborada. Salio sin mas corriendo al despacho de su abuelo sintió de nuevo aquella aceleracion de energía en sus pies, el frío en su espalda y la presión en su pecho, empujo la puerta y se encontró no solo con Justo si no que allí también y en una esquina estaba Aukan.
_ Abuelo necesito saber que pasa_ El la miró sorprendido ante su aparición y pregunta
_ Eso mismo estoy intentando de descubrir Edith_ Ella miró a Aukan_ él vino a avisarme que...un grupo de indios rebeldes pretenden entrar a nuestras tierras
_ ¿Tu eres uno de ellos?_ Preguntó al indio evitando toda formalidad, el se acerco mirándola fijo a los ojos y le contesto casi en un susurro
_ No señorita, mi gente respeta a Don Justo, el nos ha ayudado mucho, se lo debemos, pero la tribu Aruma siempre ha sido salvaje y quieren tomar estas tierras por la fuerza
_ ¿Eso quiere decir que ya es inminente?_ Dijo con un hilo de voz el anciano
_ Así es don Justo, hoy es el día tengo a todos mis hombres preparados
_ Yo envié por el general Garcias para que nos ayude pero no creo que llegue hasta mañana_ Se sentó con lentitud en su asiento con una mirada puesta en la lejanía y luego dijo Aukan
_ Quiero que te lleves a mis dos nietas y a la mujer de mi hijo
_¿Como dice?_ Preguntó el indio exaltado, Edith se quedo estupefacta
_ Solo los hombres debemos quedarnos aquí, no permitiré que se lleven a ninguna mujer de la familia y se que en ustedes puedo confiar
_¡¡¡Pero abuelo!!!
_ ¡¡Sin "peros" edith!! busca a tu madre y a tu hermana y huyan con Aukan. Tanto el indio como la joven se miraron en silencio fijamente_ ¡¡VAYAN AHORA!!
ambos jóvenes salieron sin esperar más, no había tiempo que perder.
_ Solo había ido al baño abuelo_ Se excuso algo molesta
_ me quede esperando en los pasillos que comunica con el baño y no te vi pasar
_ ¿Cuánto tiempo te quedaste allí?
_ Lo suficiente como para saber que usted señorita me está mintiendo ¿Dónde estaba?
_ Yo…yo
_ ¡Don Justo!_ Los sorprendió el llamado de Fátima, que para suerte de Edith su abuelo debió abandonar el interrogatorio _ Él está aquí_ Dijo por lo bajo la mujer de trenzas, El anciano miro sobre su hombro para darle una última mirada a su nieta y se retiró
_ Que se me hace que esto se está por poner muy peligroso_ Comento Irene a sus espaldas en medio del corredor de alfombras rojas q conducía a las habitaciones
_ No es…lo que parece
_ Edith lo veo en tus ojos, él te busca, tu lo buscas
_ ¡No es verdad!_ Irene la tomó de las manos ante su negativa
_ Entonces mírame y dime que no quieres volver a ver más a ese indio
_ ¡¡Un indio!!_ La voz de la negra María sonó con horror casi retumbando en el pasillo.
_ Al fin lo encuentro don Justo_ Dijo Aukan bajando de su caballo blanco mientras el hombre se acercaba a él lentamente por delante de Fátima
_ Sin creo que ha venido a mi casa en más de una ocasión ¿no?_ El joven advirtió una segunda intención tras su pregunta
_ sí, pero no lo encontré _ Respondió con inocencia
_ Sin embargo si te encontraste con mi nieta ¿verdad?_ Aukan comprendió entonces la suspicacia con la cual Justo le hablaba
_ En realidad solo fue coincidencia_ contesto con la misma inocencia que antes
_ Si eso mismo me dijo ella
_ L a verdad es que, en la ultima ocasión fue intención mía hablar con ella_ A Fatima se le desorbitaron los ojos a tanta sinceridad sin embargo se mantenía callada
_ Me podrías contar con que motivo_ le inquirió Justo con pasividad
_ Sabe de mi mal carácter, su nieta el día que la traje de regreso se dirigió mal conmigo, solo quería dejarle en claro algunas cosas
_ ¿y han quedado claras?
_ Creo que si
_ Me dejas más tranquilo Aukan, sabes estuve preocupado porque Edith se mostraba muy extraña
_ Entiendo pero he venido a hablarle de otra cosa, la tribu Aruma, como sabe nuestros enemigos están demasiado silenciosos, y nos estamos inquietando, sabe usted que aún no han dado el tercer aullido
_ Si eso me ha traído desvelos últimamente_ Comento el anciano
_ Bueno mi gente cree que un ataque se dará pronto y el centro puede ser su casa Justo
_ Me lo imaginaba, nos odian y tienen motivos
_ No Justo, ellos se odian a sí mismos, es sabido que el hombre huinca nos arrebato todo pero no son todos iguales y lo hemos comprobado con usted que nos a permitido permanecer aquí, nos protegió de la casería del blanco y nos ha enseñado mucho, ellos simplemente no quisieron aceptarlo cuando nos brindo su ayuda pero no se preocupe así como nosotros le debemos también vamos a cumplirlo, apostaré a mi gente en los alrededores de Alborada bajo sol y luna el que se atreva a querer entrar …tendrá que pensarlo dos veces
_ Se lo agradezco mucho Aukan, esta situación me preocupa demasiado, más por mi familia y creo que lo mejor será que ellos se vallan antes de que esto se convierta en tierra de guerra
_ ¡NO!_ Tanto Fatima como Justo se sorprendieron de su reacción, inclusive el mismo Aukan se mantuvo absorto hasta que pudo explicarse con claridad ante su ímpetu_ Si ellos salen de Alborada corren el riesgo de ser atacados en el camino, de hecho los favorecería
_ ¡¡MALDICIÓN!!, estamos acorralados
_ Solo trate de mantener la calma en su familia que nosotros nos encargaremos de lo demás, confíe en nosotros_ Justo puso una mano en el hombro de su amigo y le contesto
_ Confió en ustedes, lo más valioso de esa casa son ellos.
_ ¡¡Pero un indio mi niña!! ¡¡ ¿Cómo se le ocurre?!!_ María llevaba sus enormes y toscas manos a la cabeza con los ojos desorbitados
_ Ya te lo dije nana, fue solo casualidad
_ Si pero como lo cuentas , es una casualidad premeditada
_ ¿y que esperaba que hiciera? que lo dejara congelarse ahí afuera sin escucharlo
_ Que dios me perdone niña pero esos son salvajes, y si, lo hubieras dejado ahí que se haga de piedra antes que corresponderle la charla, mira si Don Justo los hubiera visto se hubiera armado un tremendo revuelo
_ Si pero no paso nana y tranquilízate que no volverá a pasar más_ Esa afirmación la dejo insatisfecha aunque de su boca hubiera sonado con tanta seguridad
_ Entonces no se hable más del asunto, tengo que servir el almuerzo.
Edith temía volver a enfrentarse con su abuelo, pero para su fortuna él pareció olvidar completamente el asunto, y de hecho el apareció en el almuerzo con mucho ánimo y simpatía que la descolocaron por completo, estaba segura de que más temprano Justo estaba que se lo llevaba el diablo, pero por otro lado se sentía un poco mas aliviada.
Wampu hermano mayor de Aukan se encontraba con su grupo alrededor del fuego cuando el sol comenzaba a desaparecer en el horizonte, Aukan se unió a ellos preocupados mientras que los demás hacías chistes y decían cosas sin sentido
_ Este no es momento de bromas, hay que planear como cubriremos la zona esta noche, hermano Wampu pensé que ya estarían todos listos
_ Tranquilo Aukan usaremos la táctica de siempre, conocemos por demás a los “Aruma”, les ganamos muchas veces.
_ Si pero presiento que esta vez es diferente_ Wampu se levanto de la rueda tomo a su hermano sonriendo y lo llevó a un lado para hablarle apartado de los demás. Él era un joven muy considerado y respetuoso cuando se trataba de su familia a diferencia de su hermano menor sabia como tratar ciertos asuntos con más tacto
_ Lo que noto de diferente es que estas más preocupado que de costumbre y eso es decir mucho ¿Qué hay haya que te preocupa?
_ Hay que defender a mucha gente en esa casa
_ ¿hay alguien en particular que te interesa?_ Wampu alzo las cejas en un gesto muy chistoso
_ ya sabes hay que defender a Justo y su gente
_ He oído que tiene una nieta
_ Ya ya ya!! Mucha charla y sin sentido hay que prepararnos.
Edith necesitaba desesperadamente verificar la situacion en la casa, tenía un presentimiento que la inquietaba a si que salio a recorrer los corredores y ver que hacia cada mienbro de la familia. Su abuelo mostraba que todo estaba bien sin envargo algo que decia que ocultaba una preocupacion mayor de inmediato aquel pensamiento se prendio al recuerdo de que aun no había escuchado el tercer aullido y las palabras de Justo la tarde que le dijo "el aullido significa que tienen un objetivo" entonces Edith entre medio de tantas tribulaciones se percato del peligro inminente, los indios atacarían a la Alborada. Salio sin mas corriendo al despacho de su abuelo sintió de nuevo aquella aceleracion de energía en sus pies, el frío en su espalda y la presión en su pecho, empujo la puerta y se encontró no solo con Justo si no que allí también y en una esquina estaba Aukan.
_ Abuelo necesito saber que pasa_ El la miró sorprendido ante su aparición y pregunta
_ Eso mismo estoy intentando de descubrir Edith_ Ella miró a Aukan_ él vino a avisarme que...un grupo de indios rebeldes pretenden entrar a nuestras tierras
_ ¿Tu eres uno de ellos?_ Preguntó al indio evitando toda formalidad, el se acerco mirándola fijo a los ojos y le contesto casi en un susurro
_ No señorita, mi gente respeta a Don Justo, el nos ha ayudado mucho, se lo debemos, pero la tribu Aruma siempre ha sido salvaje y quieren tomar estas tierras por la fuerza
_ ¿Eso quiere decir que ya es inminente?_ Dijo con un hilo de voz el anciano
_ Así es don Justo, hoy es el día tengo a todos mis hombres preparados
_ Yo envié por el general Garcias para que nos ayude pero no creo que llegue hasta mañana_ Se sentó con lentitud en su asiento con una mirada puesta en la lejanía y luego dijo Aukan
_ Quiero que te lleves a mis dos nietas y a la mujer de mi hijo
_¿Como dice?_ Preguntó el indio exaltado, Edith se quedo estupefacta
_ Solo los hombres debemos quedarnos aquí, no permitiré que se lleven a ninguna mujer de la familia y se que en ustedes puedo confiar
_¡¡¡Pero abuelo!!!
_ ¡¡Sin "peros" edith!! busca a tu madre y a tu hermana y huyan con Aukan. Tanto el indio como la joven se miraron en silencio fijamente_ ¡¡VAYAN AHORA!!
ambos jóvenes salieron sin esperar más, no había tiempo que perder.
CAPITULO 4
Suyay se encontraba moliendo maíz para preparar el almuerzo, desde temprano cuando sus labores empezaron al salir el sol su hermano Aukan no había parado de hablarle de aquella mujer. Suyay era la primer hija del casique Minchequeo, era la más bonita de todo el clan su cabello caía oscuro hasta la cintura, sus ojos brillaban como si siempre mirara al sol aunque fuera de noche una mirada que cautivaba a muchos pero corazón volaba lejos de los de su gente guardaba un secreto muy profundo que desataría tempestades
_ ¿y qué paso entonces?_ Preguntó ella con una leve sonrisa muy entretenida
_ Se giro a decirme “mi nombre es Edith”
_ aha ¿y?
_ a mí nunca una huinca se atrevió a hablarme así, las que me han hablado solo lo isieron para pedirme que no las asesine arrodilladas en el suelo besando mis pies
_ ¿y te sientes orgulloso de eso?_ Ella lo miró con un gesto irónico esperando su respuesta
_ Lo que quiero decir es que su atrevimiento estuvo fuera de lugar
_ ¿y por qué no se lo has dicho?
_ Hermana tu mejor que nadie sabes que no me guardo nada pero estaba don justo y por respeto acalle mis pensamientos solo por respeto a el
_ imagino que encontraras ahora el momento de decírselo a solas ¿no?_ Comento Suyay con tono sarcástico aun centrada en su labor
_ Por supuesto, no me gusta atragantarme con las palabras_ Su hermana movía la cabeza de un lado a otro en signo de desaprobación aun con esa leve sonrisa burlona, amaba a su hermano con todo el corazón pero a veces su inmadurez le parecía un tanto exagerada en algunas cuestiones.
_ Presiento que tus escusas traerán PROBLEMAS
hermano_ De repente el llamado de un ave quebró su concentración se detuvo y su mirada se centro en el suelo tratando de oírlo mejor
_ Eso no sonó como un ave_ Dijo Aukan en un tono desconfiado
_ Déjala seguro es porque esta por dar crías_ Suyay ocultaba algo tras ese consejo. Su hermano volviendo a sus preocupaciones volvió a montar a su caballo
_ ¿Volverás para el almuerzo?_ Le pregunto preocupada
_ Claro, ni loco me pierdo tu comida
_Creo que hemos pasado mucho tiempo lejos de Buenos Aires tus actitudes han cambiado Edith lo noté aunque te empecines en ocultarlo_ Elizabeth actuaba muy bien, exageraba su preocupación ya que su verdadera intención era convencer a su esposo de dejar esas tierras cuanto antes
_ Estoy bien madre, de hecho mejor que nunca
_ Lo ves Santos hasta habla diferente_ La mujer agitaba sus manos frente a su esposo para mostrarse mas desesperada
_ Pero no quiero irme_ Volvió a decirle a su madre pero esta vez Su padre tomo la palabra
_ Hija la verdad es que nos tienes muy desconcertados, ayer huiste desesperada fuera de la casa y no solo eso viniste en compañía de un indio al que no dudaste en dirigirle la palabra y ahora dices que no quieres irte_ La jovensita se sintió algo acorralada ante la exposición de su padre
_ Solo quería salir…la verdad es que me gusta este lugar nunca habíamos salido de la ciudad, es un cambio que me hace sentir muy bien_ Santos evaluó las palabras de su hija y por primera vez la había oído hablar de sus deseos y sensaciones eso lo sorprendió
_ Bueno nos quedaremos unos días pero no queremos más comportamientos extraños de tu parte Edith
_ Lo prometo _ Ella esbozo una sonrisa y se retiro de la biblioteca
_ Pero Santos tu idea de mantenernos aquí es…
_ Elizabeth nuestra hija a hablado por primera vez si ella lo quiere nos quedaremos unos días más y se termino el asunto.
Edith se reunió con su hermana en el cuarto pero para su sorpresa su abuelo estaba allí
_ Nieta cuéntame que paso exactamente ayer_Su pregunta salió con preocupación
_ Si por favor cuenta _ Agrego Irene entusiasmada
_ Solo quería salir a pasear_ Justo la observo con desconfianza y volvió a preguntar
_ ¿ a pasear a esas horas?_ De nuevo se sentía acorralada
_ Si, lo necesitaba me sentía ahogada dentro de la casa y salí camine sin darme cuenta y
llegue hasta el arroyo y me crucé allí con Aukan
_ ¿Quién es Aukan?_ Preguntó su hermana
_ Es el hijo del Cacique, un indio_ Respondió a la pregunta sin darse cuenta que su abuelo se sorprendió al saber que ella estaba muy bien informada
_ ¿Cómo sabes todo eso?
_ Me lo conto Fátima abuelo, con el casi no he hablado_ A pesar de su explicación justo no cambio su mirada de desconfianza, había algo muy extraño en todo y se reservo comentarios dejando solas a las dos hermanas
_ ¡¡Te viste a solas con un indio!!_ Exclamo Irene con emoción
_ Shhhhhh es un tema para darle fin, no quiero que haya mas revuelo
_ No seas cruel siento que me dejaste de lado en muchas cosas hermana es hora de contarme todo
_ Bueno pero si dejas de hablar fuerte
_ Adelante_ Susurró la jovencita, Edith cerró las puertas del cuarto y llevo a su hermana al otro extremo del cuarto para que se sentaran en la cama
_ Primero que nada quiero que quede en claro una cosa, ese encuentro no estaba ARREGLADO
_ ¿a no?
_ Por supuesto que no Irene ¿por quién me tomas?
_ uffa por primera vez en mi vida esperaba verte hacer algo osado
_ sabes que yo no soy así
_ porque no te lo permites, pero en fin sigue contando
_ Fue una coincidencia_ Se excuso Edith
_ y lo de la información que conseguiste de él ¿también fue coincidencia?
_ no
_ ¿entonces?_ Su hermana era muy inteligente no podía evadir lo que ya había descubierto
_ Recuerda que te conté del indio que vi cuando íbamos llegando a la alborada
_ si
_ Bueno le pregunte de él a Fátima por que como ya sabes lo vi muchas veces merodeando, solo quería saber si era peligroso o no
_ Y dices que ese encuentro fue coincidencia
_ ¡¡¡SI!!!_ Se exalto Edith
_ ¿sabes que creo?_ expresó Irene entrecerrando los ojos
_¡¡¿qué?!!
_ Que son demasiadas coincidencias con ese indio
_ ¿Qué estás insinuando?_ La pregunta se oyó muy en voz baja de los labios de la joven
_ Prefiero reservar mis pensamientos
_Eso no es justo
_ Pero estamos a mano hermana.
La noche llego con más lentitud que de costumbre todos en la casa parecían actuar muy extraño, durante la cena la charla parecía ser muy cautelosa, eso para Irene resultó aburrido esperaba que se armara un gran revuelo pero no fue así, sin embargo tenía un leve presentimiento, la tranquilidad no duraría mucho. Ya en las habitaciones cuando el reloj marco las doce de la noche la jovensita le hablo a su hermana desde su cama, Edith yacía bajo las frazadas inclusive había tapado su cabeza
_ No estás enojada ¿verdad?
_ Claro que no Irene solo intento dormir
_ Pero no puedes, lo sé algo te inquieta…ahhhh_ una exclamación de sorpresa sobresalto a Edith quien busco encontrar a su hermana con la mirada pero ella estaba estupefacta mirando hacia las ventanas y al girarse para ver lo que ella observaba descubrió detrás del ventanal a una figura alta fuerte esperando en el balcón
_ es es…es él ¿verdad?_ Pregunto la jovensita a punto de gritar como nunca pero antes de que lo hiciera su hermana mayor le tapo la boca
_ Ten calma…yo hablare con él_ Edith cerro el ventanal tras ella quedando los dos solos
_ ¿Qué quieres aquí debes irte
_ No obedezco ordenes de una huinca tenemos que hablar
_ Te repito que mi nombre es Edith y estas no son horas de hablar_ Sus palabras encendieron los ojos de Aukan quien la acorralo contra la pared
_ Escúchame bien niña una orden más que me des y no respondo de mi_ Al sentir su cercanía Edith perdió voluntad para responderle su mente divago por las sensaciones que le provocaba aquel momento
_ ¿Qué es lo que quieres?
_ Nunca más te dirijas a mí en ese tono de superioridad
_ Bien pero si es así nunca más vuelvas a decirme “yuinca”
_ Es huinca
_ Ni siquiera sé que significa pero ya sabes mi nombre
_ Significa blanco invasor
_ Dile eso a quien porte un arma_ El ruido de la puerta del cuarto los sobresalto, él la tomó por la cintura tapándole la boca y la llevo hacia un lado para que la persona que entraba no lograra verlos. La preocupación de Edith no existía solo una fuerte sensación de no abandonar los brazos de aquel hombre que era tan diferente a ella, alzo los ojos para observar sus facciones, ojos profundos frente fuerte con espesas cejas, pómulos delicadamente prominentes mandíbula firme cabello largo lacio y obscuro que terminaba de enmarcar el retrato de aquel hombre viril y salvaje, era bello y diferente y emanaba una calidez que la envolvía haciéndola sentir adormecida y acogida sorpresivamente no quería alejarse de él cerró los ojos para entregarse a aquella sensación
_ ¿Te dormiste?_ Pregunto el haciéndola reaccionar
_ Lo siento, es que…me siento algo cansada_ él la observo extrañado y la libero con cuidado porque parecía que ella estaba sin fuerzas
_ Afortunadamente don Justo no logro vernos
_ ¿era mi abuelo?, de seguro estará preocupado buscándome por toda la casa, debo ir a avisarle
_ Creo que tuvimos suficiente charla por hoy_ Dijo Aukan girándose para partir
_ ¿volverás?_ Soltó Edith inconscientemente, el indio la miró con suspicacia y esbozo una leven sonrisa
_ ¿Si tu quieres?_ Le respondió
_ Lo digo porque …me preocupa que …por qué no está bien que vengas_ La poca elocuencia de sus palabras denotaron una gran falta de verdad que inclusive a Aukan le pareció muy gracioso
_ Hasta pronto entonces_ El indio salto desde el balcón desapareciendo entre la oscuridad y los árboles
_ ¿y qué paso entonces?_ Preguntó ella con una leve sonrisa muy entretenida
_ Se giro a decirme “mi nombre es Edith”
_ aha ¿y?
_ a mí nunca una huinca se atrevió a hablarme así, las que me han hablado solo lo isieron para pedirme que no las asesine arrodilladas en el suelo besando mis pies
_ ¿y te sientes orgulloso de eso?_ Ella lo miró con un gesto irónico esperando su respuesta
_ Lo que quiero decir es que su atrevimiento estuvo fuera de lugar
_ ¿y por qué no se lo has dicho?
_ Hermana tu mejor que nadie sabes que no me guardo nada pero estaba don justo y por respeto acalle mis pensamientos solo por respeto a el
_ imagino que encontraras ahora el momento de decírselo a solas ¿no?_ Comento Suyay con tono sarcástico aun centrada en su labor
_ Por supuesto, no me gusta atragantarme con las palabras_ Su hermana movía la cabeza de un lado a otro en signo de desaprobación aun con esa leve sonrisa burlona, amaba a su hermano con todo el corazón pero a veces su inmadurez le parecía un tanto exagerada en algunas cuestiones.
_ Presiento que tus escusas traerán PROBLEMAS
hermano_ De repente el llamado de un ave quebró su concentración se detuvo y su mirada se centro en el suelo tratando de oírlo mejor_ Eso no sonó como un ave_ Dijo Aukan en un tono desconfiado
_ Déjala seguro es porque esta por dar crías_ Suyay ocultaba algo tras ese consejo. Su hermano volviendo a sus preocupaciones volvió a montar a su caballo
_ ¿Volverás para el almuerzo?_ Le pregunto preocupada
_ Claro, ni loco me pierdo tu comida
_Creo que hemos pasado mucho tiempo lejos de Buenos Aires tus actitudes han cambiado Edith lo noté aunque te empecines en ocultarlo_ Elizabeth actuaba muy bien, exageraba su preocupación ya que su verdadera intención era convencer a su esposo de dejar esas tierras cuanto antes
_ Estoy bien madre, de hecho mejor que nunca
_ Lo ves Santos hasta habla diferente_ La mujer agitaba sus manos frente a su esposo para mostrarse mas desesperada
_ Pero no quiero irme_ Volvió a decirle a su madre pero esta vez Su padre tomo la palabra
_ Hija la verdad es que nos tienes muy desconcertados, ayer huiste desesperada fuera de la casa y no solo eso viniste en compañía de un indio al que no dudaste en dirigirle la palabra y ahora dices que no quieres irte_ La jovensita se sintió algo acorralada ante la exposición de su padre
_ Solo quería salir…la verdad es que me gusta este lugar nunca habíamos salido de la ciudad, es un cambio que me hace sentir muy bien_ Santos evaluó las palabras de su hija y por primera vez la había oído hablar de sus deseos y sensaciones eso lo sorprendió
_ Bueno nos quedaremos unos días pero no queremos más comportamientos extraños de tu parte Edith
_ Lo prometo _ Ella esbozo una sonrisa y se retiro de la biblioteca
_ Pero Santos tu idea de mantenernos aquí es…
_ Elizabeth nuestra hija a hablado por primera vez si ella lo quiere nos quedaremos unos días más y se termino el asunto.
Edith se reunió con su hermana en el cuarto pero para su sorpresa su abuelo estaba allí
_ Nieta cuéntame que paso exactamente ayer_Su pregunta salió con preocupación
_ Si por favor cuenta _ Agrego Irene entusiasmada
_ Solo quería salir a pasear_ Justo la observo con desconfianza y volvió a preguntar
_ ¿ a pasear a esas horas?_ De nuevo se sentía acorralada
_ Si, lo necesitaba me sentía ahogada dentro de la casa y salí camine sin darme cuenta y
llegue hasta el arroyo y me crucé allí con Aukan
_ ¿Quién es Aukan?_ Preguntó su hermana
_ Es el hijo del Cacique, un indio_ Respondió a la pregunta sin darse cuenta que su abuelo se sorprendió al saber que ella estaba muy bien informada
_ ¿Cómo sabes todo eso?
_ Me lo conto Fátima abuelo, con el casi no he hablado_ A pesar de su explicación justo no cambio su mirada de desconfianza, había algo muy extraño en todo y se reservo comentarios dejando solas a las dos hermanas
_ ¡¡Te viste a solas con un indio!!_ Exclamo Irene con emoción
_ Shhhhhh es un tema para darle fin, no quiero que haya mas revuelo
_ No seas cruel siento que me dejaste de lado en muchas cosas hermana es hora de contarme todo
_ Bueno pero si dejas de hablar fuerte
_ Adelante_ Susurró la jovencita, Edith cerró las puertas del cuarto y llevo a su hermana al otro extremo del cuarto para que se sentaran en la cama
_ Primero que nada quiero que quede en claro una cosa, ese encuentro no estaba ARREGLADO

_ ¿a no?
_ Por supuesto que no Irene ¿por quién me tomas?
_ uffa por primera vez en mi vida esperaba verte hacer algo osado
_ sabes que yo no soy así
_ porque no te lo permites, pero en fin sigue contando
_ Fue una coincidencia_ Se excuso Edith
_ y lo de la información que conseguiste de él ¿también fue coincidencia?
_ no
_ ¿entonces?_ Su hermana era muy inteligente no podía evadir lo que ya había descubierto
_ Recuerda que te conté del indio que vi cuando íbamos llegando a la alborada
_ si
_ Bueno le pregunte de él a Fátima por que como ya sabes lo vi muchas veces merodeando, solo quería saber si era peligroso o no
_ Y dices que ese encuentro fue coincidencia
_ ¡¡¡SI!!!_ Se exalto Edith
_ ¿sabes que creo?_ expresó Irene entrecerrando los ojos
_¡¡¿qué?!!
_ Que son demasiadas coincidencias con ese indio
_ ¿Qué estás insinuando?_ La pregunta se oyó muy en voz baja de los labios de la joven
_ Prefiero reservar mis pensamientos
_Eso no es justo
_ Pero estamos a mano hermana.
La noche llego con más lentitud que de costumbre todos en la casa parecían actuar muy extraño, durante la cena la charla parecía ser muy cautelosa, eso para Irene resultó aburrido esperaba que se armara un gran revuelo pero no fue así, sin embargo tenía un leve presentimiento, la tranquilidad no duraría mucho. Ya en las habitaciones cuando el reloj marco las doce de la noche la jovensita le hablo a su hermana desde su cama, Edith yacía bajo las frazadas inclusive había tapado su cabeza
_ No estás enojada ¿verdad?
_ Claro que no Irene solo intento dormir
_ Pero no puedes, lo sé algo te inquieta…ahhhh_ una exclamación de sorpresa sobresalto a Edith quien busco encontrar a su hermana con la mirada pero ella estaba estupefacta mirando hacia las ventanas y al girarse para ver lo que ella observaba descubrió detrás del ventanal a una figura alta fuerte esperando en el balcón
_ es es…es él ¿verdad?_ Pregunto la jovensita a punto de gritar como nunca pero antes de que lo hiciera su hermana mayor le tapo la boca
_ Ten calma…yo hablare con él_ Edith cerro el ventanal tras ella quedando los dos solos
_ ¿Qué quieres aquí debes irte
_ No obedezco ordenes de una huinca tenemos que hablar
_ Te repito que mi nombre es Edith y estas no son horas de hablar_ Sus palabras encendieron los ojos de Aukan quien la acorralo contra la pared
_ Escúchame bien niña una orden más que me des y no respondo de mi_ Al sentir su cercanía Edith perdió voluntad para responderle su mente divago por las sensaciones que le provocaba aquel momento
_ ¿Qué es lo que quieres?
_ Nunca más te dirijas a mí en ese tono de superioridad
_ Bien pero si es así nunca más vuelvas a decirme “yuinca”
_ Es huinca
_ Ni siquiera sé que significa pero ya sabes mi nombre
_ Significa blanco invasor
_ Dile eso a quien porte un arma_ El ruido de la puerta del cuarto los sobresalto, él la tomó por la cintura tapándole la boca y la llevo hacia un lado para que la persona que entraba no lograra verlos. La preocupación de Edith no existía solo una fuerte sensación de no abandonar los brazos de aquel hombre que era tan diferente a ella, alzo los ojos para observar sus facciones, ojos profundos frente fuerte con espesas cejas, pómulos delicadamente prominentes mandíbula firme cabello largo lacio y obscuro que terminaba de enmarcar el retrato de aquel hombre viril y salvaje, era bello y diferente y emanaba una calidez que la envolvía haciéndola sentir adormecida y acogida sorpresivamente no quería alejarse de él cerró los ojos para entregarse a aquella sensación
_ ¿Te dormiste?_ Pregunto el haciéndola reaccionar
_ Lo siento, es que…me siento algo cansada_ él la observo extrañado y la libero con cuidado porque parecía que ella estaba sin fuerzas
_ Afortunadamente don Justo no logro vernos
_ ¿era mi abuelo?, de seguro estará preocupado buscándome por toda la casa, debo ir a avisarle
_ Creo que tuvimos suficiente charla por hoy_ Dijo Aukan girándose para partir
_ ¿volverás?_ Soltó Edith inconscientemente, el indio la miró con suspicacia y esbozo una leven sonrisa
_ ¿Si tu quieres?_ Le respondió
_ Lo digo porque …me preocupa que …por qué no está bien que vengas_ La poca elocuencia de sus palabras denotaron una gran falta de verdad que inclusive a Aukan le pareció muy gracioso
_ Hasta pronto entonces_ El indio salto desde el balcón desapareciendo entre la oscuridad y los árboles
CAPITULO 3
Edith no podía escucharlos a la distancia pero podía deducir que aquella reunión era muy importante, sobre todo porque uno de ellos era el hijo de un cacique, todo se volvía cada vez más extraño y confuso y no pararía hasta averiguar qué era lo que estaba pasando. Fátima repentinamente giro hacia la dirección donde ella estaba y temiendo ser descubierta salió corriendo de vuelta hacia la casa, pensó en mantener a todos al margen de la situación incluyendo a su hermana menor por si las dudas.
A la hora de la cena todos se mostraron más animados, sin dudas don justo transmitía una energía muy positiva cuando estaba de buen humor, Edith lo observaba y recordaba lo que había leído y visto aquella tarde, la vida de su padre y de su abuelo habían sido salvadas por un indio, muy irónico para tratarse del ex teniente coronel que había participado en las batallas contra los indios, su mente divago por muchas teorías, pero al parecer todo indicaba que había una especie de pacto entre su abuelo y los indígenas, pero aún había una cuestión que no podía olvidar, “El aullido del lobo”.
Luego de la comida todos se retiraron a sus respectivas habitaciones, Irene se entretenía peinándole el cabello a una muñeca que le había regalado su abuelo mientras que Edith disimulaba sus pensamientos tras un libro que ni siquiera había ojeado, por lo extraño que pareciese todo aquellos pocos días en la estancia le habían dado un poco más de libertad, una que se le había sido negada en la ciudad de Buenos Aires, una extraña sensación recorría su pecho, jamás pensó sentirse así en un lugar como ese y pese a sus miedos e incertidumbres no quería regresar a casa. Miró por la ventana, la noche se veía más que bella, el cielo estaba LIMPIO
y la luna brillaba en todo su esplendor opacando a las estrellas, antes no había sido capaz de notarlo o será que en aquellas tierras todo se volvía mágico e intenso
sintió de repente una energía impensada en los pies, así qué decidió caminar aunque sea por los corredores, la casa era inmensa y por las noches se volvía fría, una leve corriente atrajo unos murmullos que provenían de la biblioteca, Edith en silenció se acercó un poco más para oír la charla que resultaba ser de sus padres.
_ No sé si sea el indicado_ Dijo santos poco convencido
_ Es abogado es joven, muy inteligente y de buena familia es el candidato justo para Edith_ Al escuchar esto la joven se sobresalto, sus padres estaban planeando un ARREGLO
matrimonial
_ Si pero sus ideas políticas no me caen muy en gracia, es un joven muy frío
_ Es lo de menos cariño, aquí lo único que importa es el bienestar de nuestra hija, estará muy bien posicionada socialmente
_ Podría ser, quizás_ El debate tan fervoroso por su futuro hicieron que aquella nueva sensación de bienestar y libertad que allí había descubierto desapareciera por completo, sintió que todo su cuerpo le temblaba, las lagrimas no caían pero estaban ahí, una mezcla arrebatada de sentimientos que necesitaban salir de su cuerpo o explotaría, sus pies le ardieron sentía esa energía nuevamente , aquello la llevo a salir corriendo de ahí, perdió completamente la noción de todo lo que había a su alrededor solo sentía la desesperación atravesando su pecho como una lanza, quería quitar esa sensación de sí misma no SOPORTARÍA
cargarla de nuevo después de haber empezado a experimentar lo que era ser libre. Sus brazos golpearon contra la puerta trasera de la casa con tal fuerza que logro abrirla, y sin prestarle la más mínima atención continuó corriendo, cada vez más fuerte sintiendo que el viento la empujaba hacia adelante y el frío le helaba la piel pero aún así continuó, hasta que por fin la oscuridad le hiso percatar que había llegado demasiado lejos de la casa
cuando fue consciente de donde se encontraba, entre la bruma y las sombras una gran figura se impuso cruzando el fino arroyo que tocaban sus pies descalzos, sus ojos se encontraron con los de Aukan, allí estaba él pero esta vez lo tenía cara a cara, su mirada la penetró con intensidad como si llegara a lo más profundo de su ser y la desnudara, se sintió completamente despojada de control sobre su cuerpo pero aun así el no desistió, la recorrió con ojos furtivos, ella trató de comprender la expresión de aquel indio pero estaba demasiado confundida como para sacar conclusiones, a lomo de su caballo Aukan cruzó el arroyo que los separaba y comenzó a rodearla, de un momento a otro se detuvo tras ella y un chasquido de piedras le indicó que él se había bajado de su caballo, a pasos pausados se le acercó aun más y Edith que no había podido moverse se sintió ansiosa, su cuerpo temblaba
_ No es bueno que una mujer huinca ande sola en la noche_ Su voz la condenó, hablaba mejor de lo que esperaba y el susurro dejó que su cabello jugara haciéndole cosquillas en su oreja, la piel se le erizó al escucharlo, se oía muy varonil, seguro y seductor
_ Solo daba un paseo_ Mintió tratando de sonar convincente, quería evitar que el notara su fragilidad
_ Tendrá que volver no es buena hora para paseos de los huinca_ De repente Edith se sintió un poco más segura y logró cambiar de posición, con mucha valentía se giró para enfrentarlo
_ Lo aré solo porque siento frío_ Su argumento sonó tan infantil como pareció y su seguridad de nuevo flaqueo al verlo a los ojos y a una muy corta distancia de su rostro, el esbozo una leve sonrisa rompiendo con la frialdad de sus facciones que hasta ese entonces parecía de piedra
_ Le pido que camine tres pasos hacia mi caballo
_¿ Y eso para qué?
_ Le pido tres pasos por favor_ Sus modales la sorprendieron pero como había sonado gentil hiso lo que le pidió, luego de eso y para su sorpresa unas manos grandes y toscas rodearon su cintura alzándola con fuerza y agilidad al caballo
_ ¡¡¿pero qué hace?!!_ Protestó Edith
_ La llevaré _ Casi sin notarlo el ya estaba tras ella y había ordenado a su caballo comenzar el trote. Cabalgaron en dirección a la casa y ella no pudo evitar sentir una mezcla de miedo y atracción, jamás un hombre se había atrevido a tocarla de esa forma, quizás porque siempre había tratado con caballeros de mucha galantería y ceremonia pero él era diferente y eso sorpresivamente le gustaba, en su espalda podía sentir que el apoyaba su pecho fuerte y su respiración continuaba siendo acompasada. Tenía deseos de girarse y observar su rostro ahora que lo tenía más cerca pero eso indicaba demasiado atrevimiento de su parte y no quería ponerse en descubierto. El trayecto parecía eterno y cuando logró divisar la casa cayó en cuentas del desastre que se aproximaba, estaba segura que sus padres la habían oído salir de la casa y no estaba equivocada conforme se iban acercando los vio posicionados en la galería, parecían estupefactos por el miedo de seguro estarían pensando lo peor, el último tramo en donde habían abandonado el camino de los arboles altos los expuso en su llegada una intensa luz de la luna, Don Justo apareció repentinamente desde el interior de la casa arrastrando los pies dispuesto a ponerse en comunicación con el indio
_ Aquí le traigo a una de sus mujeres Montiel_ El modo en que se expresó molestó a Edith , se sintió como si ella fuera un paquete el que debía ser devuelto, trató de disimular aquello mientras bajaba del caballo
_ Te agradezco por regresar a mi nieta, puedes tomar de mis frutas para tu gente_ El comentario de su abuelo también la había molestado, por alguna razón se encontraba muy susceptiva. El indio solo levanto una mano en señal de respetos
_ Mi nombre es Edith…¡recuérdelo bien!_ El comentario fervoroso de la muchacha interrumpió su partida y sorprendió a sus padres al mostrarse tan tenaz con un salvaje, Aukan hizo un ademan con su cabeza como una aprobación y luego desapareció en la espesura, la joven a pesar de su enojo y frustración quería volver a encontrarse con él y presentía que sería así pronto, se lo habían dicho los ojos de Aukan
A la hora de la cena todos se mostraron más animados, sin dudas don justo transmitía una energía muy positiva cuando estaba de buen humor, Edith lo observaba y recordaba lo que había leído y visto aquella tarde, la vida de su padre y de su abuelo habían sido salvadas por un indio, muy irónico para tratarse del ex teniente coronel que había participado en las batallas contra los indios, su mente divago por muchas teorías, pero al parecer todo indicaba que había una especie de pacto entre su abuelo y los indígenas, pero aún había una cuestión que no podía olvidar, “El aullido del lobo”.
Luego de la comida todos se retiraron a sus respectivas habitaciones, Irene se entretenía peinándole el cabello a una muñeca que le había regalado su abuelo mientras que Edith disimulaba sus pensamientos tras un libro que ni siquiera había ojeado, por lo extraño que pareciese todo aquellos pocos días en la estancia le habían dado un poco más de libertad, una que se le había sido negada en la ciudad de Buenos Aires, una extraña sensación recorría su pecho, jamás pensó sentirse así en un lugar como ese y pese a sus miedos e incertidumbres no quería regresar a casa. Miró por la ventana, la noche se veía más que bella, el cielo estaba LIMPIO
y la luna brillaba en todo su esplendor opacando a las estrellas, antes no había sido capaz de notarlo o será que en aquellas tierras todo se volvía mágico e intensosintió de repente una energía impensada en los pies, así qué decidió caminar aunque sea por los corredores, la casa era inmensa y por las noches se volvía fría, una leve corriente atrajo unos murmullos que provenían de la biblioteca, Edith en silenció se acercó un poco más para oír la charla que resultaba ser de sus padres.
_ No sé si sea el indicado_ Dijo santos poco convencido
_ Es abogado es joven, muy inteligente y de buena familia es el candidato justo para Edith_ Al escuchar esto la joven se sobresalto, sus padres estaban planeando un ARREGLO
matrimonial_ Si pero sus ideas políticas no me caen muy en gracia, es un joven muy frío
_ Es lo de menos cariño, aquí lo único que importa es el bienestar de nuestra hija, estará muy bien posicionada socialmente
_ Podría ser, quizás_ El debate tan fervoroso por su futuro hicieron que aquella nueva sensación de bienestar y libertad que allí había descubierto desapareciera por completo, sintió que todo su cuerpo le temblaba, las lagrimas no caían pero estaban ahí, una mezcla arrebatada de sentimientos que necesitaban salir de su cuerpo o explotaría, sus pies le ardieron sentía esa energía nuevamente , aquello la llevo a salir corriendo de ahí, perdió completamente la noción de todo lo que había a su alrededor solo sentía la desesperación atravesando su pecho como una lanza, quería quitar esa sensación de sí misma no SOPORTARÍA
cargarla de nuevo después de haber empezado a experimentar lo que era ser libre. Sus brazos golpearon contra la puerta trasera de la casa con tal fuerza que logro abrirla, y sin prestarle la más mínima atención continuó corriendo, cada vez más fuerte sintiendo que el viento la empujaba hacia adelante y el frío le helaba la piel pero aún así continuó, hasta que por fin la oscuridad le hiso percatar que había llegado demasiado lejos de la casacuando fue consciente de donde se encontraba, entre la bruma y las sombras una gran figura se impuso cruzando el fino arroyo que tocaban sus pies descalzos, sus ojos se encontraron con los de Aukan, allí estaba él pero esta vez lo tenía cara a cara, su mirada la penetró con intensidad como si llegara a lo más profundo de su ser y la desnudara, se sintió completamente despojada de control sobre su cuerpo pero aun así el no desistió, la recorrió con ojos furtivos, ella trató de comprender la expresión de aquel indio pero estaba demasiado confundida como para sacar conclusiones, a lomo de su caballo Aukan cruzó el arroyo que los separaba y comenzó a rodearla, de un momento a otro se detuvo tras ella y un chasquido de piedras le indicó que él se había bajado de su caballo, a pasos pausados se le acercó aun más y Edith que no había podido moverse se sintió ansiosa, su cuerpo temblaba
_ No es bueno que una mujer huinca ande sola en la noche_ Su voz la condenó, hablaba mejor de lo que esperaba y el susurro dejó que su cabello jugara haciéndole cosquillas en su oreja, la piel se le erizó al escucharlo, se oía muy varonil, seguro y seductor
_ Solo daba un paseo_ Mintió tratando de sonar convincente, quería evitar que el notara su fragilidad
_ Tendrá que volver no es buena hora para paseos de los huinca_ De repente Edith se sintió un poco más segura y logró cambiar de posición, con mucha valentía se giró para enfrentarlo
_ Lo aré solo porque siento frío_ Su argumento sonó tan infantil como pareció y su seguridad de nuevo flaqueo al verlo a los ojos y a una muy corta distancia de su rostro, el esbozo una leve sonrisa rompiendo con la frialdad de sus facciones que hasta ese entonces parecía de piedra
_ Le pido que camine tres pasos hacia mi caballo
_¿ Y eso para qué?
_ Le pido tres pasos por favor_ Sus modales la sorprendieron pero como había sonado gentil hiso lo que le pidió, luego de eso y para su sorpresa unas manos grandes y toscas rodearon su cintura alzándola con fuerza y agilidad al caballo
_ ¡¡¿pero qué hace?!!_ Protestó Edith
_ La llevaré _ Casi sin notarlo el ya estaba tras ella y había ordenado a su caballo comenzar el trote. Cabalgaron en dirección a la casa y ella no pudo evitar sentir una mezcla de miedo y atracción, jamás un hombre se había atrevido a tocarla de esa forma, quizás porque siempre había tratado con caballeros de mucha galantería y ceremonia pero él era diferente y eso sorpresivamente le gustaba, en su espalda podía sentir que el apoyaba su pecho fuerte y su respiración continuaba siendo acompasada. Tenía deseos de girarse y observar su rostro ahora que lo tenía más cerca pero eso indicaba demasiado atrevimiento de su parte y no quería ponerse en descubierto. El trayecto parecía eterno y cuando logró divisar la casa cayó en cuentas del desastre que se aproximaba, estaba segura que sus padres la habían oído salir de la casa y no estaba equivocada conforme se iban acercando los vio posicionados en la galería, parecían estupefactos por el miedo de seguro estarían pensando lo peor, el último tramo en donde habían abandonado el camino de los arboles altos los expuso en su llegada una intensa luz de la luna, Don Justo apareció repentinamente desde el interior de la casa arrastrando los pies dispuesto a ponerse en comunicación con el indio
_ Aquí le traigo a una de sus mujeres Montiel_ El modo en que se expresó molestó a Edith , se sintió como si ella fuera un paquete el que debía ser devuelto, trató de disimular aquello mientras bajaba del caballo
_ Te agradezco por regresar a mi nieta, puedes tomar de mis frutas para tu gente_ El comentario de su abuelo también la había molestado, por alguna razón se encontraba muy susceptiva. El indio solo levanto una mano en señal de respetos
_ Mi nombre es Edith…¡recuérdelo bien!_ El comentario fervoroso de la muchacha interrumpió su partida y sorprendió a sus padres al mostrarse tan tenaz con un salvaje, Aukan hizo un ademan con su cabeza como una aprobación y luego desapareció en la espesura, la joven a pesar de su enojo y frustración quería volver a encontrarse con él y presentía que sería así pronto, se lo habían dicho los ojos de Aukan
CAPITULO 2
No recordaba cómo había llegado afuera de la casa siendo de noche, Edith se sentía algo confundida, no había nadie junto a ella solo una espesa bruma que le quitaba el aliento, corrió hacia la casa pero las puertas estaban cerradas, golpeo desesperadamente para que alguien la oyera pero nadie salía, escucho entonces que un caballo se acercaba tras ella, giró para ver de quien se trataba y para su desgracia era de nuevo aquel indio llevaba la cara pintada y una lanza en la mano izquierda, la alzó sobre su cabeza LENTAMENTE mirándola fijo a los ojos ella sintió que ya no había escapatoria su mirada la había dejado inmóvil, ágil y con fuerza lanzó la lanza atravesándola directo en el pecho.
_ Te doy mi palabra_ Dijo la jovensita llevando su mano al corazón
_ El día que llegamos a la Alborada vi a un indio_ La niña se tapo la boca como si estuviera a punto de decir una palabrota
_ ¿Pero cómo?
_ Cuando veníamos por el camino en la Galera, lo vi entre los árboles cabalgaba a toda VELOCIDAD
_ ¡Santa María la virgen! Que miedo me da
_ Y eso no es todo creo también haberlo visto en los alrededores de la casa
_ pero ¿¡¡cómo no se lo has dicho al abuelo!!?_ Dijo exaltada
_ Lo note tan preocupado que preferí no hacerlo
_ Pero esto podría volverse peligroso hermana
_ Irene recuerda lo que te dije, no hay que decirlo a nadie en cuanto podamos hablaremos con el abuelo sobre esto
_ ¡¡pero hoy!!
_ Si hoy mismo
_ ¿¡¡Pero que es todo este cuchicheo tan tempranero!!?_ Rezongo la negra entrando al cuarto _ ya deberían estar con las caras lavadas vamos que es hora de desayunar. Eran las ocho de la mañana todo estaba listo en la mesa pero el abuelo no se había hecho presente
_ María ¿sabes donde esta mi padre?_ Preguntó santos algo extrañado
_ Se ha retirado por unos asuntos importantes pero volverá al caer el sol_ Se adelantó en responder Fátima, la india apareció como por arte de magia detrás de santos_ Todos se sorprendieron al escucharla hablar con un español claro se notó un tono extraño pero bonito en su voz un leve acento desconocido similar a la de los gauchos sin embargo se le había entendido con mucha claridad.
Todos se quedaron callados y se dispusieron a desayunar sin más vueltas. Edith recordó lo que le había dicho la muchacha la noche anterior cuando el aullido se escucho de nuevo
_ ¡¡¡¡Ediiiith!!!!_ sintió bruscamente la voz de su hermana quien estaba ahora frente a ella moviéndola con fuerza de los hombros _ Tuviste una pesadilla ya despierta
_ Fue horrible, y tan vívido menos mal que me despertaste hermana
_Eso es porque comiste mucho anoche, ya sabes lo que dice la abuela
_ Si, a pesar de que este lugar me inspira paz no entiendo porque me cuesta dormir y cuando lo hago solo es para pesadilla
_ Creo que es por lo que dijo el abuelo Justo, no es para alarmarse ya viste que él dijo que estaba todo bien
_ Irene tengo que contarte algo, pero promete que no se lo dirás a nadie_ Te doy mi palabra_ Dijo la jovensita llevando su mano al corazón
_ El día que llegamos a la Alborada vi a un indio_ La niña se tapo la boca como si estuviera a punto de decir una palabrota
_ ¿Pero cómo?
_ Cuando veníamos por el camino en la Galera, lo vi entre los árboles cabalgaba a toda VELOCIDAD
_ ¡Santa María la virgen! Que miedo me da
_ Y eso no es todo creo también haberlo visto en los alrededores de la casa
_ pero ¿¡¡cómo no se lo has dicho al abuelo!!?_ Dijo exaltada
_ Lo note tan preocupado que preferí no hacerlo
_ Pero esto podría volverse peligroso hermana
_ Irene recuerda lo que te dije, no hay que decirlo a nadie en cuanto podamos hablaremos con el abuelo sobre esto
_ ¡¡pero hoy!!
_ Si hoy mismo
_ ¿¡¡Pero que es todo este cuchicheo tan tempranero!!?_ Rezongo la negra entrando al cuarto _ ya deberían estar con las caras lavadas vamos que es hora de desayunar. Eran las ocho de la mañana todo estaba listo en la mesa pero el abuelo no se había hecho presente
_ María ¿sabes donde esta mi padre?_ Preguntó santos algo extrañado
_ Se ha retirado por unos asuntos importantes pero volverá al caer el sol_ Se adelantó en responder Fátima, la india apareció como por arte de magia detrás de santos_ Todos se sorprendieron al escucharla hablar con un español claro se notó un tono extraño pero bonito en su voz un leve acento desconocido similar a la de los gauchos sin embargo se le había entendido con mucha claridad.
Todos se quedaron callados y se dispusieron a desayunar sin más vueltas. Edith recordó lo que le había dicho la muchacha la noche anterior cuando el aullido se escucho de nuevo
_ ¿Hasta cuando piensas mantener nuestra estadía aquí?_ Pregunto Elisabeth sin dejar de ocultar cierto desdén en sus palabras
_ Dos semanas
_ ¿no te parece que es mucho tiempo?
_ Ya habíamos hablado de esto cariño, no venimos casi nunca a visitar a mi padre corresponde quedarnos algún tiempo_ La mujer bajo la mirada y decidió no hablar más pero era notable en su expresión que detestaba la idea de quedarse en esas tierras más tiempo. Luego de que se levantaran de la mesa Edith decidió salir a caminar un poco por la estancia, necesitaba estar sola y respirar algo de aire, en su mente las imágenes de aquel sueño la sobresaltaban por momentos, los ojos de aquel hombre, su cara pintada lo recordaba muy bien y por un momento sintió que él la había invadido intencionalmente como si fuera parte de un embrujo, ¿sería el capaz de eso?
_ Señorita trate de no alejarse tanto de la casa_ Oyó la voz de Fátima que nuevamente la había sorprendido
_ Quería conocer un poco más allá de la estancia
_ No es buena idea en estos momentos_ Le advirtió nuevamente la joven india
_ Tu sabes algo que yo no sé ¿verdad?_ Se acercó un poco más a ella para mirarla a los ojos.
_ Son reglas de don Justo señorita, es el cuidado que él tiene para su familia
_ ¿a qué te referías anoche con que solo faltaba un aullido?
_ No se me está permitido hablar de eso señorita
_ Si es algo que concierne a mi familia te exijo que me lo digas
_ y yo vuelvo a decirle que son ordenes de don Justo_ Edith noto en el semblante de la joven una transfiguración, una mirada fuerte de advertencia que le transmitía algo de miedo, así que trato de direccionar su conversación para apaciguar el carácter de la muchacha
_ ¿Cómo es que hablas tan bien y le sirves a mi abuelo?
_ asistí a la escuela de los misioneros, en la iglesia su abuelo ofreció un trabajo para mí y ayudar a mi familia_ Aquella información la había sorprendido, ya que tenía entendido que Justo había formado parte de las campañas contra los indios. Al notar tan buena disposición por parte de Fátima para responder decidió hacer una pregunta más osada
_ Cuando venía hacía aquí vi a uno de los tuyos, el montaba un caballo blanco, ¿Quién es?_ Fátima trató de ocultar una expresión de sorpresa pero Edith lo notó_ ¿Lo sabes verdad?
_ Ese es… Aukan Wayrá hijo del cacique Minchequeo
_ ¿Qué es cacique?
_ El jefe de la comunidad
_ Entiendo_ Edith optó por no continuar preguntando sin embargo seguía llena de inquietud y curiosidad, pero entender a Fátima era un poco difícil así que prefería esperar a que su abuelo llegara a la alborada para poder hablar mejor con él. Pasando unas horas nuevamente se reunió con su familia a la mesa para almorzar y cuando hubo terminado se dirigió a la biblioteca para leer algún libro mientras esperaba a su abuelo, tomó uno sobre política que no le agradó para nada hubiera preferido alguna novela más interesante, así que lo guardó nuevamente y busco otro, casi todos eran de estrategias militares pero uno le llamo la atención por el título que llevaba “guerreros del desierto”, ojeo las primeras páginas y para su sorpresa no era un libro común y corriente si no que estaba escrito en primera persona como si se tratara de un diario personal o unas memorias de puño y letra, el autor era el mismo don Justo lo cual hizo que su curiosidad flameara con mucha intensidad. Y una pregunta invadió su mente ¿Qué clase de relación tenía su abuelo con los indios? . Abrió a mitad del libro y comenzó a leer
Podía oír que rodeaban la casa, no tenía idea de cuantos eran
Pero era seguro que eran más de uno, dentro solo estábamos mi hijo y yo, estaba listo a luchar con todas mis fuerzas por él, ya había perdido a mi esposa y no dejaría que me arrebataran de nuevo la vida. Dejé a Santos en su cuna y saque el trabuco de donde lo había guardado y prepare un facón acomodándolo en mi cinturón, por un fugaz instante todo quedó en silencio solo oía el viento que silbaba atravesaba las gritas de la puerta y la ventana de aquella pobre casa, agudice mis sentidos justo un segundo antes de que derribaran la puerta, el salvaje se lanzó contra mi pero logre dispararle en el pecho con la única bala que tenía pero la suerte ya estaba echada antes de que pudiera sacar el facón del cinturón otro indio me lo arrebato dejándome completamente desarmado, forcejeé con el pero era por lejos más fuerte que yo, sentí el frio filo del cuchillo que antes llevaba en mis manos ahora en mi cuello el infernal estaba dispuesto a cortarme la cabeza con brutalidad pero de repente sus manos ya no se encontraban haciendo fuerza contra mí y lo vi desplomarse a un lado y al caer noté que una flecha lo atravesaba en la espalda, frente a mi había otro indio que era el que había propinado dicho disparo él se mostraba apacible, entró hasta donde estaba yo y su mirada se dirigió hacia el otro extremo de la casa estaba seguro de que había visto a santos ya que sus llantos llamaban la atención, aquel salvaje dijo algo que jamás olvidaré
_ No más sangre, más perdón_ El se retiró luego de eso, habiéndonos salvado la vida de su misma gente, desde aquel día comprendí que no todos ellos eran iguales.
Edith se vio interrumpida en su lectura cuando Fátima cruzo la gran sala casi a trotes llamando su atención, dejó las memorias a un lado y la siguió con sigilo, ella se iba internando en lo más profundo de la arboleda dirigiéndose a los limites del terreno, estaba dispuesta a descubrir que era lo que tramaba, llegaron a una zona desconocida hasta ahora para Edith ya muy lejos de la casa cuando la india comenzó a detener su marcha, se escondió detrás de unos matorrales para ver con quien se reunía y para su sorpresa allí estaba su abuelo pero no solo él, sus ojos no podía creer lo que estaban viendo, detrás de un árbol lo vio aparecer, el indio con el que había soñado la noche anterior nuevamente en el caballo blanco se imponía monumental como una escultura de mármol, su piel morena brillaba al sol, los músculos de casi todo su cuerpo estaban expuestos rígidos con postura orgullosa pero aun así podía moverse sobre el caballo con una gracia natural, su presencia irradiaba respeto y miedo más aun por la forma en que arqueaba su cabeza hacia arriba como observando a los demás de un punto mucho más alto, nunca había visto un hombre así en su vida, Aukan el hijo del cacique
CAPITULO 1
EL tiempo de aquella visión había llegado, la canción anunciaría a los dos sabios reunidos en afán de cumplir con lo predicho por los dioses, la unión de dos almas que provocarían un fuerte cambio en los pueblos, las voces se volverían gritos, los débiles se transformarían en guerreros, la sangre herviría en las venas corriendo como ríos embravecidos y la justicia divina caería de los cielos estridente y brillante opa cando a todos los seres ambiciosos de aquella tierra.
El abogado Santos Montiel y su esposa Elizabeth habían decidido irse de su casa en buenos aires a pasar unos días con el abuelo de la familia don Justo Álvaro Montiel, con ellos también iban sus dos hijas Irene y Edith, Irene era la más joven a punto de cumplir sus quince años y como tal cargaba un irreverente carácter rebelde e inquieto mientras que su hermana mayor Edith con sus veinte años se doblegaba ante los modismos y tradiciones de toda una dama de clase pero en su corazón ALBERGABA
un deseo de libertad lejos de aquella realidad.
un deseo de libertad lejos de aquella realidad.
El camino hacia San Juan era largo y tedioso, faltaba poco para que la galera llegara a destino, por aquella zona todo era descampado e inhóspito y aun mas con los grises nubarrones del cielo, no pasó mucho cuando las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer
_ ¿Falta mucho para llegar a la Alborada? _ Preguntó santos al cochero haciendo referencia al nombre de las tierras de su padre
_ No señor ya estamos cerquita_ Respondió el fiel criado quien iba junto a la negra María, la niñera
_ Es lo peor de vivir en esta zona, yo no entiendo por que tu padre quiso establecerse aquí en este monte _ Replico la señora Elizabeth quien estaba acostumbrada a los lujos de la ciudad
_ Supongo que este lugar le recuerda a aquellas batallas libradas contra los indios, aunque los años le han llegado a mayores y a pesar de recibir su jubilación el sigue creyendo que es coronel_ Justifico así santos a su padre
_ ¿el abuelo fue coronel?_ Preguntó Irene con la presunción de obtener más información
_ Así es, teniente coronel de caballería, hace muchos años
_ ¿y quienes fueron esos indios contra los que lucho?_ Volvió a preguntar la joven cita quien con su brusquedad descolocó la elocuencia de su padre
_ Brutos, salvajes eso eran, por suerte ya no quedan muchos de ellos_ Se apresuró a responder Elizabeth arrastrando las palabras como si aquello le causaran cierta repugnancia, Edith odiaba ese carácter explosivo de su madre, afortunadamente no tenía mucho trato con ella, ya que si no se la pasaba en el club de señoras estaba en algún que otro evento de sociedad de las clases distinguidas de la ciudad, su ausencia no representaba molestia alguna a sus hijas ya que cuando pasaba tiempo con ellas en la casa prácticamente no parecía interesarse a menos que sea para encontrarles algún candidato. Tratando de ignorar esas criticas acaloradas se distrajo mirando el paisaje , le agradaba ver los arboles altos que decoraban aquellos caminos la brisa fresca y el olor a tierra que levantaba el carruaje, sin dudas Elizabeth se hubiera sorprendido de aquellos gustos poco refinados de su hija y por aquella misma razón Edith había aprendido a callar sus más profundas apreciaciones, razón por la cual parecía ser una joven silenciosa y dócil. Llegado a un punto noto que los arboles diferían un poco en cuanto a color y altura no presentaban la perfección de los cuadros pintados que adornaban la gran casona de buenos aires, estos traían consigo una belleza silvestre imperfecta pero natural, de repente observó que algo se desplazaba a gran VELOCIDAD, agudizó su vista para poder ver de qué se trataba, se afirmó mas junto a la ventanilla y cuando la misteriosa silueta alcanzo los arboles menos frondosos que rompían la línea deliberada del camino verde, lo vio, aquel era un hombre sobre un caballo blanco, un hombre diferente a los que había visto en la ciudad, muy diferente, llevaba el torso desnudo, la piel morena y firme sobre unos músculos fuertes , él y su caballo rompían el viento como si se tratara de un solo ser, llevaba una expresión furtiva que endurecía aquella escena, Edith hubiera dado cualquier cosa por poder ver mejor el rostro de aquel hombre extraño y sintió una fuerte curiosidad que le llevo a hacer una pregunta repentina
_ ¿Cómo son los indios?_ Su madre Hizo una mueca horrenda y Santos dio una explicación rápida para detener un arrebato repentino de su esposa
_ Tu abuelo dice que son gente de rasgos duros y piel del color de la tierra, de expresiones fruncidas y carácter de los mil demonios
_ Entiendo_ asintió la joven con una sonrisa inconsciente y cuando volvió la vista para volver a ver a aquel hombre había desaparecido.
Pronto el carruaje se adentro a un camino que se abrían entre los arboles altos, habían llegado a la estancia de don Justo que los esperaba en la puerta con sus manos en la espalda, firme a pesar de los años. Con una gran sonrisa los recibió afectuosa mente, amaba profundamente a sus nietas y llevaba tiempo sin verlas, se quedó sorprendido al verlas tan altas y bonitas, sin embargo se sintió algo preocupado al observar la mirada de Edith, era la mirada de una joven sita triste y acongojada, caminaba con la cabeza baja tras sus padres y su mente parecía divagar en pensamientos lejanos, quiso reprender a su hijo por que de seguro aquello era causa de su mala crianza, pero trató de alejar todo momento incomodo siendo ese el día de su llegada.
Pronto llegó la hora del almuerzo, la mesa ya estaba lista y los comensales ubicados para empezar a comer, el viaje les había abierto el apetito pero aun así la charla de mesa no faltó, don Justo quería estar al tanto de todo lo que acontecía en Buenos aires ,su familia y con cada argumento dado por su hijo comprobaba que había una gran distancia entre si, los observó como si fueran desconocidos entre ellos, Irene y Edith casi nunca hablaban a exceptuar por algunos comentarios bruscos de la más pequeña que a continuación eran sofocados por el mal talante de su madre.
Ambas niñas habían quedado fascinadas por aquel lugar tan diferente a su ciudad, allí se respiraba paz sin dudas era un lugar de ensueño. Llegado la noche y luego de la cena todos se dirigieron a sus habitaciones, Irene y Edith compartían un gran cuarto con camas especialmente preparadas para ellas, la negra María las había ayudado a cambiarse y ponerse sus camisones de seda.
Edith a pesar de encontrarse cansada por el viaje no lograba conciliar el sueño, observaba desde su cama a su hermana quien dormía profundamente y la envidiaba, se giró para mirar al techo que apenas era iluminado por la luz de la luna que entraba por la ventana, cerró los ojos en un último intento por sentir algo de sueño y algo la iso abrir los ojos de golpe, el aullido de un lobo quebrando el silencio de la noche, la curiosidad la invadió y sin esperar mucho se levanto de la cama y se asomó a la ventana abriéndola para poder observar mejor
quería ver a aquel lobo que merodeaba en la noche, pero en vez de eso sus ojos se encontraron sorpresivamente con la figura de un hombre, aquella silueta se mimetizaba con los árboles de los alrededores, estaba cerca del portón de entrada, con sigilo dió unos pasos hacia adelante, cualquiera hubiera huido por el miedo de aquella escena pero la curiosidad de la joven fue más fuerte, el hombre caminó entre las sombras hasta que un haz de luz lunar lo descubrió
era el mismo hombre que había visto cuando iba llegando a la estancia, el indio que cabalgaba ferozmente sobre aquel caballo blanco, conservaba aquella expresión furtiva en el rostro y aunque no lograba divisarlo con gran detalle sentía su mirada penetrante erizándole la piel.
_ ¡¡Niñas están bien!!_ Dijo don Justo entrando asustado por la puerta, corrió de inmediato hacia la ventana alejando a Edith casi de un empujón, ella por un momento le pareció que su abuelo hacia un gesto hacia la dirección en donde ella antes se encontraba mirando
_ ¿Qué sucede? _ Preguntó Irene refregándose los ojos de sueño
_ Estamos bien abuelo nos asustaste_ Reprocho Edith quien aun lo miraba examinándolo
_ Me alegro solo que…me pareció oír que alguna me llamaba_ Mintió con poco disimulo que ambas lograron notar y luego se retiro del cuarto.
Al día siguiente don Justo se encontró abrumado por las preguntas de sus dos nietas
_ De verdad niñas les digo que ha sido solo eso_ Repetía tratando de evitar mirarlas a los ojos
_ Abuelo_ Lo confrontó con decisión Edith_ Sabes que yo ya no soy una niña, necesito saberlo no quiero defraudarme de tu palabra_ El la observó con frustración y se dejó caer en el sillón de patio de la parte de atrás de la casa, Edith en parte se sintió culpable por aquello que le había dicho pero ya que su abuelo accedió sin más se concentró en escucharlo
_ Hay…algunas tribus de indios sublevadas a los alrededores de la zona, reconozco sus llamados de comunicación por que he vivido mucho tiempo por aquí y también me he enfrentado a ellos en el pasado
_ ¿Te refieres al aullido de lobo?_ Sorprendió nuevamente Edith a don Justo quien la observó con una expresión rígida, Irene los observaba a ambos con gran interés y una chispa de diversión en sus ojos
_ Así es, el aullido es símbolo de que tienen “un blanco” un objetivo para actuar para mostrarse, y estoy preocupado por que han decidido aparecer justo el día en que ustedes llegaron a la casa
_ Pero…
_¡no se hable más de esto! Prométanme niñas que no le dirán nada a sus padres al respecto, yo me encargaré de esto a mi manera_ Las dos joven sitas lo juraron solemnemente y dejaron que su abuelo se retirara cabizbajo con sus tribulaciones
_ ¿Cómo supiste lo del aullido Edith?
_ No lo sé, lo presentí _ Don Justo salió de la estancia en su caballo favorito ausentándose por algunas horas, la familia se sentó a disfrutar del bello día en el patio y más tarde llegada las siete de la tarde Justo se presentó en la gran sala donde todos se habían refugiado a la despedida del sol y habían puesto a leer, el hombre se aclaro la garganta para llamarles la atención y todos se quedaron observando a la extraña mujer que estaba atrás de el
_ Quiero presentar les a Fátima ella será mi criada y se encargará de ayudarles en todo lo que necesiten_ La mujer dio un paso hacia adelante y se inclino en un ademan muy respetuoso hacia la familia, Edith la observó de pies a cabeza, llevaba una larga trenza en su cabello que se colocaba de lado un vestido largo de corte simple del color de la tierra que contrastaba con el bello tono de su piel morena y grandes ojos marrones rasgados, todos reconocieron de inmediato que se trataba de una mujer india lo cual los dejó perplejos
_ Espero esté pronto la comida tengo mucha hambre_ Dijo don Justo para romper la tensión y se les unió en la lectura. Irene y Edith habían observado además que el abuelo se comportaba de modo alegre y distendido como si la preocupación de la mañana hubiera desaparecido con aquellas horas fuera de la estancia, sus mentes divagaron por curiosas suposiciones pero al final se rindieron a continuar indagando a su abuelo al menos por ahora.
La noche llego precipitadamente entre la cena y la hora de los cuentos del abuelo
_ Ya es hora de ir a dormir_ Las apuró María , se despidieron del abuelo y se encaminaron a su cuarto, aquella noche Edith tampoco lograba dormir y nuevamente se sintió atraída a observar por la ventana, fijo su mirada a donde lo había visto la última vez pero no había nadie allí esta vez, resignada se volvió a su cama y cerró los ojos por un momento, instintivamente volvió a abrirlos y allí junto a la ventana la figura de Fátima se le presentó como un fantasma en la oscuridad, miraba a través de la ventana cuando de nuevo el aullido de lobo volvía a quebrar el silencio de la noche
_ Solo queda un aullido más_ Dijo por lo bajo la mujer, a Edith se le vinieron todas las palabras juntas de su abuelo, todas sus impresiones iban hacia la misma direccion, todos esos sucesos llevaban a algo que estaba por comenzar algo que ni su padre ni su abuelo serían capaces de detener
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