Lo primero que la joven hizo fue buscar a su hermana en el cuarto, le indicó al indio con un ademan que se mantuviera fuera y entro de golpe sin medir delicadezas, Irene se encontraba escribiendo su diario y se sobresaltó ante la aparición repentina de su hermana
_ Hermana hay que armar un bolso urgente, pocas cosas lo esencial, nos iremos
_ ¡¡¿que?!! ¿a donde?
_ No preguntes luego te explico_ Edith de inmediato se dirigió al ropero para sacar un pañuelo grande al cual abrió sobre la cama y comenzó a colocar cosas, Irene aun se encontraba sin moverse y absorta hasta que la imagen de Aukan se asomo por cerca de la puerta, altivo y firme causando pánico en la niña
_ ¡¡hay no!!...¡¡nos van a llevar cautivas!!_ Se acerco hasta Aukan junto sus manos en señal de petición y le dijo_ Por favor señor no nos lleve_ El lanzó una mirada a Edith quien se acerco enseguida a su hermana para hablarle
_ Nos iremos con el por petición del abuelo Irene, son de confianza, creo que otros indios quieren atacar la alborada
_ ¿y no es de su gente?
_ No,es otra tribu señorita, Los Aruma_ Irene se quedo boquiabierta ante la contestación del indio y luego se dirigió a su hermana
_ Ya veo por que te gusta hablar con el
_ Caya y ve a preparar tus cosas que no hay tiempo_ La joven cita haciendo caso a su hermana se dispuso a armar sus cosas.
Mientras en la biblioteca Elisabeth y santos estaban centrados en su lectura tratando de ignorarse cuando Justo entro con brusquedad a pasos largos
_ Santos larga la lectura hay problemas_ El y su esposa se levantaron de inmediato del sillón
_ ¿Que sucede?_ El anciano observo por sobre el hombro de su hijo evaluando la reacción de su muy desesperante nuera
_ Una tribu de indios quiere atacar la estancia, tenemos que proteger a las mujeres.
_ ¡¡¡dios santo!!!_ Grito la mujer exaltada entrando en pánico al instante
_ ¿Que propones que hagamos? ¿Que hacemos con ellas?_ Santos trataba de mantener la calma pero su mano derecha temblorosa y la falta de fuerza de su voz denotaba miedo
_ Mande a llamar al general García pero no se cuando llegara, puede que sea muy tarde para entonces, así que lo único que se me ocurre es enviarlas con un hombre de mi entera confianza.
Aukan iso su aparición justo en ese momento seguido de Edith e Irene.
_ El es hijo del cacique Minchequeo, Aukan Wayrá, pertenece a lo que queda de la nobleza de los Capayanes
_ ¿nobleza? ¡¡¿nobleza?!!, es un indio que clase de broma es esta_ Dijo la mujer exasperada
_ Señora, mi padre representa la autoridad máxima para mi tribu así como ustedes tienen a sus políticos, tanto el como yo hemos sido instruidos y tenemos la moral suficiente como para no ser considerados salvajes como usted cree_ El joven indio dejo sin respiración a todos ante su respuesta y capacidad de expresión, inclusive Elizabeth quedo pasmada hasta que logró reaccionar
_ De ninguna manera iré con usted, me quedaré con mi esposo_ Edith al denotar tal falta de interés a sus hijas causó una reacción espontanea
_ Muy bien madre entonces yo me iré con el
_ ¡¡Te as vuelto loca hija, claro que no lo aras!!_ La joven se acerco a su madre y le contesto con una serenidad cargada de enojo respondiendo le
_ Demaciado tarde, ya me decidí_ Y se dirigió a la puerta de salida, seguida de Aukan e Irene quien estaba totalmente dispuesta a seguir a su hermana
_ ¡¡Santos di algo!!_ Golpeo la mujer con su puño la espalda de su esposo
_ ¡¡Cállate ya!!, confió en el plan de mi padre_ Por primera vez Santos había alzado la voz de esa manera a Elisabeth quien sorprendida ante su reaccion se desvalanseo de tal forma que tuvo que dejarse caer sobre el sillón. En estos terminos Justo dió una última mirada a su hombre de confianza cargada de fe y responsabilidad y este a su vez le respondió con la misma intensidad luego abrió las puertas con efusividad emprendiendo el camino de tierra, ambas jóvenes casi corrían para seguir los largos pasos que ejecutaba su protector, el constantemente miraba a los lados haciendo extraña señales con los brazos. Una vez hubieron llegado hasta los caballos cercano al arroyo , otro indio se les acerco las miró sorprendido y luego comenzó una charla con Aukan al cual no podían entenderlo, luego se alejo con agilidad a paso acelerado
_ ¿Que es lo que ha dicho?_ El indio con cara de poca paciencia la tomo del codo y la llevó bruscamente a un lado lejos de su hermana
_ Esto no es ninguna broma, si planeas un acto de rebeldía para calmar tu desasosiego repentino te recomiendo que te vuelvas, no pienso cargar con histeriqueos de niña mimada_ La joven lo observo fijamente en silencio por unos breves segundos y luego le contesto
_ Si ya acabaste con tu erronea apreciacion te agradeceria que emprendamos el viaje lo mas antes posible, no me gusta perder el tiempo_ Se reunió nuevamente con su hermana y luego tomó un caballo por si sola y subió en él olvidando todo modismo de dama_ ¿subes Irene?_ Dijo a su hermana dandole la mano para ayudar a que se montara atras de ella.
_ ¿que te ha pasado?_ Le susurro Irene al oído impresionada de su acto
_ No voy a dejar que crea que soy una pobre niña mimada_ Le respondio con firmeza aun sosteniéndole la mirada al indio quien la observaba a lo lejos con el seño fruncido, de inmediato y con una agilidad extraordinaria monto el caballo que no llevaba ningún tipo de montura.
Cruzaron el arroyo y pronto estuvieron cabalgando sobre un relieve bastante desparejo de tierra entre medio de arboles altos y con poca visibilidad ya que el sol estaba pronto a caer, en el trayecto se les unieron dos indios más quienes iban a ambos lados de las muchachas, Aukan iba al frente, Edith lo observaba, montaba siempre con la espalda y los hombros firmes, con porte de conquistador como si no le temiera a nada, aquella imagen de él la inquietaba pero a la vez le atraía de un modo que no podía dejar de observarlo, en el fondo de sus pensamientos se imaginaba yendo en el caballo con el como la noche que se lo encontró fuera de su casa, jamas imagino que un hombre pudiera causarle tales sensaciones en su pecho, no era lo que le habían enseñado, nunca nadie le contó de aquellas febriles sensaciones que ahora experimentaba con intensidad cada vez que lo tenía cerca, observaba también sus brazos desnudos, fuertes músculos que jamás había logrado divisar debajo de los trajes largos de los caballeros de Bs As. De repente cuando subió la mirada se encontró con la de Aukan quien se había girado a observarla así que con disimulo ella posos sus ojos hacia otra dirección. Se sentía acorralada ante el echo de que era incapaz de fingir y que sus gestos y actitudes solían dejarla en evidencia siempre. ¿Como aria para evitar ser descubierta por los ojos de Aukan? no quería que el se percatara des pensamientos, debía aprender a fingir.
Se detuvieron cerca de un lago, ya era imposible continuar ya que el sol había desaparecido dando paso a la luna creciente, Edith e Irene bajaron de sus caballos abrasadas a su mismas con frió por el rocío que empezaba a caer, los tres indios encendieron una fogata y acomodaron unos troncos para sentarse frente al calor del fuego, los dos desconocidos farfullaban en su lengua y reían como si hubieran echo una seguidilla de chistes, Edith observaba con disimulo a Aukan quien miraba el fuego sentado en su tronco, parecía muy pensativo y concentrado hasta que sus ojos se alzaron y nuevamente cruzaron miradas, bruscamente el se levanto y se sentó a su lado
_ Hay algo que quiero decirte_ Respiro y haciendo una pausa prosiguió_ Si vuelves a mirarme así, no respondo de mi_ Edith se quedó abrumada ante las palabras del joven indio ya que no comprendía en que sentido se lo había dicho.
_ No puedo quitarme los ojos Aukan acostúmbrate a ellos
_ ¿Tus ojos?_ Miro hacia abajo y sonrió levemente_ tus ojos de hoy no son los mismos de ayer
-¿y como son hoy?
_ Fuertes, intensos, rebeldes
_ Entonces has visto mas de lo que yo vi hoy sin embargo no te lo reprocho como lo has echo tu
_ ha!, no fué un reproche_ y nuevamente se volvió a su sitio dejando a Edith bajo una avalancha de pensamientos y sensaciones. Aquel sería un duro viaje
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